Ayer por la tarde-noche, antes del cambio de hora, Mireia, Meri y yo nos fuimos a la Festa del Vi de Lleida (en la plaza de la Llotja).
La plaza estaba llenísima de gente, colas, carpas de vino y de buenas tapas, música en directo.
Ahora hago un llamamiento a Lleida. ¡Porqué no se hacen más cosas de este estilo en esta dichosa ciudad! La gente responde y disfruta. No entiendo como el tapeo no triunfa aquí en Lleida o en Catalunya. Que Gloria Serra haga una investigación!
Pues ahí tenéis mi dentadura a día de hoy. En breve empezará la Misión Dientes. Debo ponerme una funda en un incisivo, un implante y quizá ortodoncia...
He recordado la película CALL ME BY YOUR NAME, y en especial el discurso final que hace el padre de Elio.
Son unos breves momentos, pero cargados de verdad. Lo que dice el padre es, para mí, una lección de vida. El amor, la tristeza, el dolor... sentimientos que se entremezclan y provocan montañas rusas en todo el mundo. Pero hay que vivir y sentir al máximo, tanto lo bueno como los momentos no tan buenos; hay que dar espacio a la tristeza y al dolor, porque eso significa que lo vivido ha sido especial.
Me hace mucha ilusión que hayan confiado en mi nuevamente, para ser tutor online de un curso sobre Bibliotecas Escolares.
El curso pasado me estrené y la verdad que disfruté mucho de ser tutor virtual y ayudar a otros compañeros de profesión a conocer y descubrir el maravilloso mundo de las bibliotecas escolares.
El otro día le propuse a Mireia crear una noche al mes llamada Cine Classics.
El objetivo...quedar una noche para cenar en mi casa, pasar un rato juntos (con quien se apunte) y ver una peli clásica.
Empezamos este jueves 10, con el clásico: ¿Qué fue de Baby Jane?
Una película sobre el odio protagonizada por las geniales Bette Davis y Joan Crawford que hacen unos papeles tremendos y consiguen dar muy mal rollo al espectador.
Ha sido un fin de semana especial. Ester y yo nos fuimos a visitar a Ana, a su tierra, a Zaragoza. Allí hemos celebrado el inicio de las fiestas del Pilar 2019. El sábado disfrutamos del concierto de Fangoria. Hemos paseado, tapeado y birreado.
Pues no sé si será locura o que tengo exceso de tiempo o que no pienso las cosas, pero me he vuelto a matricular en la EOI. Este año uno se podía matricular como Oyente o como en la EOI lo llaman, un curso de actualización.
Hace tiempo que acabé 5º de alemán y todo se olvida, y da rabia. Y a mi que me encanta este idioma, pues es una buena oportunidad para refrescarme y quizá prepararme para sacarme en un futuro el C1. De momento, de vuelta a la Escuela Oficial.
Las carreras de obstáculos se acercan...así que toca entrenar. En el Ekke se ha creado la sección EKKE WARRIORS y mensualmente hacen entrenos específicos para estar a tope en estas carreras.
Ya hacía mucho que no lo practicaba, pero hoy hemos acabado el entreno haciendo el pino e intentando hacer alguna flexión. GENIAL.
Este año tengo un reto en el colegio que me tiene muy motivado y nervioso a la vez. Se trata de empezar a enseñar lo que sería un inicio a la pre-robótica y trabajar el pensamiento computacional y los mecanismos.
Y todo esto lo trabajaré con niños desde Parvulario hasta 6º de Primaria con material de Lego Education.
Después de las vacaciones y de 20 días de septiembre y de vuelta a la rutina, debo confesar que estoy mega enganchado a las clases de Skill Athletic.
Espero y confío que las sudadas y las experiencias cercanas a la muerte en vida por agotamiento den sus frutos, pq en menos de dos meses llega un objetivo potente...
Y no es otro que la Spartan Super Córdoba en Noviembre. Así que ya me puedo ir preparando para volver a hacer monkeys como en la Spartan Andorra que los hice todos sin ninguna penalización.
Debo entrenar, pq después me quedará un fin de semana de tapeo, cañas y turisteo way por Córdoba que me dejó muy buen sabor de boca en Diciembre.
Aunque ya llevamos días por el cole, mañana empieza de verdad el curso. Vuelta de los alumnos, de comer en el cole, de ir directo al gym, de reuniones, de clases, de ambientes, de danza, de robótica....
¡A tope!
¡Y qué mejor que la canción de EL PUPITRE DE ATRÁS cantada por Alaska!
Estoy muy animado a empezar un curso sobre EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL para el profesorado. Creo que hay un vacío enorme en este campo entre los docentes, para abordar un tema que debería ser más fácil, sencillo de tratar y aceptar y con más tolerancia, pero que la realidad hace que sea un tema tabú, complicado y lleno de miedos e intolerancias. Esto ocurre tanto en la sociedad como en las aulas, por eso quiero formarme un poco, para poder mejorar y ayudar a los alumnos/familias que lo necesiten.
Después de dos meses casi sin chafar el gym, ayer volví. Entre en julio que estuve a tope con las Opos y en agosto que entre Italia y alguna escapadilla más, me puse de mantenimiento, pues que no he ejercitado mucho mi cuerpo. Bueno, entre caminar en la Toscana , la Lleida Night Run y barranquismo...poca cosa he hecho.
Y debo ponerme a tope ya que las Spartan de BCN y Córdoba....y alguna carrera más están a la vuelta de la esquina.
Así que HA EMPEZADO LA MISIÓN TIPÍN
Y este curso, puedo ir a una clase que me encantó SKILL ATHLETIC. Es como un Crossfit pero de otra marca. Y puedo ir directamente al salir del trabajo, así que...¡ARRRRGHHHH A TOPE!
Si hay un elemento que destaca en el paisaje de la Toscana ese es EL CIPRÉS.
Aunque aquí lo tenemos como símbolo funerario, toda la Toscana está repleta de filas y filas de cipreses. Así que en el viaje cogimos unos cuantos frutos del ciprés para llevarnos a nuestras casas un recuerdo del viaje.
Dicen que el ciprés puede vivir 1000 años, que resiste incendios y que no necesita muchos cuidados. Es un survivor.
Pues bien, esta mañana han salido todas las semillas del fruto. Las he guardado bien ya que a finales de invierno plantaré las semillas (las que se hayan hundido en un vaso de agua) para intentar tener mi propio ciprés toscano.
Pues casi acabando las vacaciones, y por fin pudimos celebrar el cumple de Meri.
Después de que todos hayamos ido disfrutando de nuestras vacaciones, el otro día por fin pudimos reencontrarnos y hacer una cena veraniega para celebrar el cumple y casi casi despedirnos de las vacaciones.
Y ya se acababan los 10 días de viaje. Pero no sin antes aprovechar que el vuelo de vuelta salía de Pisa, ciudad que aún no habíamos pisado (excepto la cafetería de la estación).
Así que el último cartucho fue pasar unas horas de la noche en Pisa y la mañana del día siguiente.
Lo teníamos muy claro, queríamos tener una cena guay de despedida y fue fácil escoger el menú de la cena: Pasta al Pesto (nos ha encantado como cocinan esa salsa) y un buen trozo de carne (que aún no habíamos probado). Así que nos fuimos a una bonita terraza, cerca de la Torre y del Duomo, llamada TOSCANA y nos pusimos las botas. Hicimos nuestro último brindis del viaje con un buen chupito de Limoncello.
Al día siguiente, vuelta a ver la Torre, el Duomo y el Baptisterio pero con la luz del día, y pasear por Pisa para comprar pasta, limoncello y salsa pesto, y para pasear por sus calles y pasar por encima del río.
Finalmente llegó el momento de irse para el aeropuerto y volver a Sevilla. Después en coche hasta Pozoblanco, donde probé un salmorejo brutal y una pizarra de carnes tremendas, acompañado por una buena Mahou.
Al día siguiente, tocó despertarse pronto e ir a la estación de trenes de Córdoba.
Fue difícil subirse al tren. Qué rapido habían pasado esos 10 días, me sabían a poco. Ha sido un viaje genial. Todo me ha gustado: hemos viajado en tren, avión, barco, bus, coche... Hemos caminado y caminado, hemos probado todo lo típico (helados, carnes, embutidos, vinos, limoncello...), hemos visitado un montón de lugares geniales, he compartido viaje con un compañero de viaje increíble con el que se puede reír uno, hablar, confesarse y con el que no me he enfadado en ningún momento. Así que gracias Antonio y espero que haya más viajes juntos.
Después de caminar, caminar y caminar...también en verano hay que relajarse y no hacer nada. Así que, cogimos nuestro coche en dirección a Piombino donde lo dejamos para coger un ferry en dirección a Portoferraio (Isla de Elba). En una hora justa de reloj nos plantamos en la Isla de Elba.
Teníamos el hotel cerquísima del puerto. Así que directos a las playas. En Isla de Elba hay playas de piedras pequeñitas o de arena, así que es mejor pillar un buen calzado playero. Intentamos alquilar una scooter pero nos fue imposible. Así que el primer día, playa cerca del hotel.
Por la noche, nos apetecía cambiar un poco el menú y queríamos probar algo más marítimo. Así que encontramos un restaurante genial y escondido a primera línea de playa para cenar un arroz negro (pero negro negro y bueno bueno) y un plato de fritanga buenísima, acompañado de un buen vino blanco de la zona.
Al día siguiente, y pidiendo consejos, pillamos un bus para cambiar de zona playera y nos fuimos a la playa de Procchio, muy bonita. Y así estuvimos hasta el mediodía ya que nos tocaba pillar de nuevo el ferry para Piombino, y coger el último tren en dirección al final del viaje: Pisa.
Después de Florencia, tocaba visitar la Toscana más interior.
Cogimos otro tren desde Florencia en dirección a Arezzo (donde rodaron La vida es bella). Después de alojarnos en un súper apartamento, decidimos irnos a caminar por las calles de Arezzo en busca de los cipreses, los viñedos, las localizaciones de la La Vida es Bella, de un buen restaurante y de una buena copa de vino de la zona.
Arezzo
Arezzo
Arezzo es una ciudad tranquila. Lo que más me enamoró fueron las vistas panorámicas de los campos y la plaza central, donde a parte de la belleza hay un montón de restaurantes que dan vida y encanto a esa plaza. Si a eso le sumas, escuchar de fondo la canción de la película silbada... es un plan perfecto.
Mientras cenábamos con un buen vino, preguntamos a la camarera y a sus amigos sobre qué nos recomendaban ellos para visitar y qué carreteras debíamos coger para disfrutar de los paisajes toscanos. Después de cenar y despedirnos de Arezzo (que se puede ver en medio día), fuimos a buscar un coche de alquiler para poder movernos a nuestro antojo por las carreteras que discurren por el interior de las comarcas de Arezzo y Siena.
Hay muchísimos pueblecitos pequeños, pero todos con mucho encanto. Los primeros que eligimos para llegar a Siena (dando un buen rodeo) fueron:
- CORTONA
- MONTEPULCIANO
Cortona
Carretera La Foce
Cualquier carretera (que son muy secundarias) sirven para disfrutar del paisaje. Y en cualquier momento Antonio y yo parábamos para hacernos fotos.
Llegamos a Siena y a pasear, a hacer birras de relax, a cenar pizza y beber cerveza en las escaleras de una calle cualquiera y a disfrutar de unos buenos gintonics. En un pub conocimos a Paola, que nos explicó que estaban de fiestas LA PALIO. Antonio y yo super motivados queríamos ver esa fiesta, pero ya nos advirtió que solo estaba al alcance de pocos bolsillos. Pero nos guardó mesa al día siguiente para verlo por la tele. También nos recomendó algún pueblito de indispensable visita. Así que después de unos gintonics, a dormir y a recobrar fuerzas.
Siena
Al día siguiente tocó el turno a:
- MONTALCINO
- SAN GIMIGNANO
Todos los pueblos tienen mucho encanto. Así que creo que cualquier otro pueblo también debe valer mucho la pena.
Volvimos a Siena para descubrir un mega lugar: De Miccoli. Una tienda de embutidos y productos típicos. Me recomendó Ester que fuera, ya así hice. Visitamos la tienda y el dueño ya sabía a que íbamos, así que nos dejamos llevar. Me encantó ese momento. Y es uno de muchos que llevaré siempre en el recuerdo.
Despuçes fuimos al bar de Paola, que nos había guardado una mesa al lado de la TV, para poder seguir el PALIO de primera fila televisiva. Y pudimos ver, en directo, el ambiente en las calles de las 17 Contradas. GENIAL: estábamos, sin haberlo planeado, en el momento más intenso para los sienenses.
Montalcino
Montalcino
Carretera de Montalcino a Siena
San Gimignano
Momentazo en Siena en De Miccoli
Siena
Y así se acabaron nuestros tres días por los pueblos de las comarcas de Siena y Arezzo: viñedos, buenos vinos, bonitos pueblos y esta melodía:
Tocó despedirse de Cinque Terre. Y le tocaba el turno a Florencia. Pillamos tres trenes. Riomaggiore- La Spezia- Pisa- Florencia.
Llegamos a Florencia, y yo estaba muy emocionado. La última vez que estuve en Florencia fue con 16 años en el viaje de final de curso de COU. Y tenía un recuerdo genial y precioso de esa ciudad.
Después de alojarnos (otra vez un poco lejos del centro, pero que ese obstáculo lo volvimos a salvar de manera genial), nos fuimos para el centro de la ciudad. Los dos días siguientes pillábamos el tren (una sola parada) de Campo di Marte a Firenze SMN (Santa Maria Novella) y en 8 minutos estábamos en el centro o en el hotel.
Visitamos el centro de manera rapidilla para hacernos una idea: Puente Vecchio, la Piazza del Duomo, Piazza della Signoria. En ese primer contacto con Florencia ya cayó nuestro primer helado italiano.
El segundo día le tocó el día a caminar y caminar. Era lunes y los museos estaban cerrados. Así que fuimos a ver la Iglesia Santa Maria Novella (detrás de la estación Firenze SMN), después volvimos para el río y cruzamos al otro lado de la ciudad en dirección a ver la impresionante panorámica que ofrece la Piazza Michelangelo y la oportunidad de ver al David de Miguel Ángel en bronze.
Después de una merecida y larga siesta (por el calorazo que hacía) volvimos al centro y visitamos la Piazza del Duomo y volvimos a callejear por las calles de Florencia.
El tercer y último día tocaba visitar la Gallería Uffizi y la Galería de la Academia. Habíamos comprado las entradas previamente por Internet (sino toca hacer largas e interminables colas). Allí disfrutamos de numerosas obras de arte...aunque las estrellas eran ver al David de Miguel Ángel, la Primavera y El Nacimiento de Venus de Botticelli.
Y hasta casi 3 días en Florencia. Creo que un tiempo más que suficiente para conocer la ciudad de manera general.
Así que maleta...y para el siguiente destino: Arezzo.