¡Segundo año como embajador STEAMcat! Y, sinceramente, empiezo este nuevo curso con muchas ganas y bastante ilusión.
El primer año me sirvió para salir un poco de mi día a día en la escuela, conocer a otros docentes, visitar centros y descubrir proyectos que me han hecho reflexionar sobre mi propia manera de enseñar.
Ser embajador me está dando precisamente eso: la oportunidad de conocer otras realidades educativas, compartir experiencias y aprender de personas que, como yo, tienen ganas de probar cosas nuevas.
Además, hay algo que me gusta especialmente de esta experiencia: aprender de lo que hacen los demás. No se trata de tener todas las respuestas, sino de compartir inquietudes, intercambiar ideas y descubrir nuevas posibilidades.
A nivel personal, ser embajador también me está ayudando a salir de mi zona de confort. Me obliga a conocer gente nueva, explicar mis ideas, escuchar otros puntos de vista y afrontar retos diferentes a los de mi trabajo habitual en el aula. Y eso, aunque a veces supone un esfuerzo, también es una oportunidad para crecer como docente.
Me hace especial ilusión que este segundo año coincida con un momento en el que estoy profundizando en la cultura maker y la fabricación digital. Tengo muchas ganas de seguir aprendiendo, experimentar y encontrar nuevas formas de llevar todo esto al aula.
Al final, creo que lo más interesante de ser embajador no es el cargo ni las actividades que pueda organizar, sino todo lo que ocurre por el camino: las conversaciones, las visitas, las personas que conoces y las ideas que te llevas a casa.
Este año también estoy apoyando y ayudando a crear guias para docentes sobre Fabricación Digital.
Así que empezamos un nuevo curso. Con muchas cosas por descubrir, escuelas por visitar y, sobre todo, muchas ganas de seguir aprendiendo.















