Hace unos días vimos una butaca en un contenedor y, evidentemente, acabó en casa.
Supongo que es una de esas consecuencias de mi incursión en el mundo maker: últimamente veo cosas que antes habría dejado pasar y pienso: esto se puede arreglar.
Y quizá también tiene un poco que ver con cómo estoy últimamente. Me apetece hacer cosas con las manos, aprender, desmontar, equivocarme y volver a probar. Y esta butaca me pareció un buen proyecto para hacerlo.
La idea es restaurarla junto a Carlos y devolverle una segunda vida. De momento ya hemos descubierto que aquello que parecía bastante sencillo no lo es tanto: grapas, clavos, tela, escuma... y muchas horas por delante.
Pero bueno, ya estamos metidos en faena.
A ver qué sale.
He descubierto también el siguiente canal de Youtube:
NO LO TIRES BRO y también tiene cuenta en Instagram . Es un chico Maker que va en contra de la obscolescencia programada y que quiere fomentar el arreglar las cosas, no consumir tanto y ser un poco más sostenible en este mundo que va directo al precipicio. ¡SEGUIDLO!
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