Hoy hemos tapizado el asiento de la butaca. Y digo el asiento porque, cuando hemos llegado al respaldo, nos hemos dado cuenta de que no teníamos suficiente tela.
La idea era cortar con margen para asegurarnos de no quedarnos cortos, pero algo hemos calculado mal. Así que tocará volver a comprar tela y dejar el respaldo para otro día.
Por lo demás, ha sido una sesión bastante intuitiva. Carlos y yo nos hemos dejado llevar: estirar la tela para evitar arrugas, colocarla, grapar y probar hasta que nos ha convencido el resultado.
¿La técnica? Seguro que no es ni de lejos la mejor. ¿El resultado? Pues oye, ha quedado bastante resultón.
Y al final, de eso va un poco todo esto: de atreverse, probar, equivocarse y aprender por el camino. No siempre sale como lo habías imaginado, pero mientras tanto vas avanzando.
Poco a poco, la butaca va tomando forma. Y nosotros vamos aprendiendo con ella.
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