De vez en cuando va bien hacer una pausa, cambiar de aires y disfrutar de las pequeñas cosas.
El viernes, tapeo en el Cervisia con Carlos, Ester y Ane. ¡Súper bien! De esas noches en las que estás a gusto, te ríes y se te pasa el tiempo volando. Y con portada en el diario.
El sábado pusimos rumbo a Vielha. Estaba todo bastante tranquilo, temporada baja, pero aprovechamos para visitar Vielha, Salardú, Baqueira y Bagergue. Un poco de turismo, paseos y desconexión.
El domingo nos recibió la lluvia y tocó volver a casa. Comida con la mami y tarde de esas que ya huelen a otoño: tranquilidad, sofá y pocas ganas de hacer nada.
Un fin de semana sencillo, sin grandes planes ni necesidad de hacer demasiadas cosas. Simplemente disfrutar, compartir tiempo con Carlos y volver a casa con las pilas un poquito más cargadas.
Que a veces no hace falta mucho más.

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